sábado, 3 de octubre de 2009

LA COMUNICACIÓN DE MASAS

Es interesante como se puede interpretar la obra de Barneys de dos formas distintas, la primera, aparentemente mas adecuada, la de manipulador y la segunda, la de un teórico, que sin que tomemos en cuenta la aplicación práctica de su trabajo, permitió comprender la obra de Freud de otra manera y establecer elementos, que como la dinamita, pueden ser utilizados para nobles fines o para desastrosos resultados.

Los llamados “instintos” que los etólogos han definido como respuestas fijas a estímulos específicos del ambiente (sin que esto impida una extensión o magnitud del estímulo), que incluyen las taxias y las pautas fijas de conducta. Son reemplazados mas tarde por el término pulsión, que tiene la facultad de poderse controlar desde Yo y con apoyo del Superyo.

Dichas pulsiones inclinan nuestros gustos y aficiones en determinadas direcciones, y si son estimuladas de manera adecuada, podrían generar un cambio de actitud real y mantenido, es decir, cambiar lo que sentimos, pensamos y hacemos de manera permanente.

Una vez conocida la obra de Freud y Barneys, no podemos dejar de preguntarnos qué es entonces la creatividad, si no la conexión de viejos elementos de una forma casi nueva pero influida por otros, o la originalidad como la copia de lo menos copiado.

Es fundamental que el ser humano establezca espacios y momentos para repensar tanto el sistema social, como el comportamiento desde su base misma, replantear movimientos y hasta sistemas de pensamiento que tienen una clara genética social que los vincula con sus fuentes o “culpables”. Aunque probablemente no exista, es imprescindible buscar o crear una libertad.

1 comentario:

  1. Siendo la obra de Freud, tan prolija, se han dado muchas interpretaciones a sus escritos, estos acomodados a la modernidad, o a los comportamientos en la modernidad, siempre pueden tener algo de tendencioso, hay mucha tela para cortar en sus escritos.

    ResponderEliminar

Seguidores